Láminas de José Celestino Mutis Vol. I

Más Vistas

Láminas de José Celestino Mutis Vol. I
405,00 €
Premio Asociación Gremial de Impresores de Madrid
Categoría Premio Especial al Producto Gráfico
Fecha Original Siglo XIX
Publicación del Facsímil 9/1/2012
Número de Páginas 4
Volumen N/A
Encuadernacion 385*543
Encuadernacion Carpeta de lujo forrada en tela y estampada en oro.

Availability: DISPONIBLE

Descripción

Details

Esta carpeta de cuatro láminas, forma parte de una serie de diez carpetas que corresponden a una selección de las 40 láminas más bellas de la flora realizadas durante la Real Expedición Botánica  dirigida por el sacerdote, botánico y matemático D. José Celestino Mutis (1732-1808), del total de 5393 láminas magistralmente ilustradas. Esta colección se complementará con otras selecciones de láminas dedicadas a aspectos tan particulares como las plantas aromáticas, sus aplicaciones medicinales, las tintóreas o las dedicadas a los colombianos más emblemáticos (muchos de los miembros de la Expedición fueron próceres de la Independencia y en torno de la misma giraron las grandes figuras de la política de la Primera República). 

Para la elaboración de esta edición se realizó un reportaje fotográfico obteniendo imágenes de cada una de las láminas de excepcional resolución y fidelidad cromática que permitieron reproducir fielmente cada uno de los detalles y matices del original. Gracias al empleo de un sistema de captura digital equipado con ópticas especiales para evitar aberraciones cromáticas y geométricas, se obtuvieron archivos de 65 megapíxeles con una profundidad de color de 48 bits.

Todo el proceso de reproducción fue relizado en las propias instalaciones del Jardín Botánico de Madrid por nuestros especialistas.

Un complejo sistema de colorimetría parametrizó cada uno de los factores que intervienen en la producción monitorizando la producción desde su comienzo hasta el final.

La impresión de las láminas se realiza mediante un proceso de impresión en el que se emplean 12 colores para reproducir con fidelidad la amplia gama cromática de las láminas originales. Las imágenes son impresas mediante un tramado de frecuencia modulada de gran resolución cuyo tamaño es de 15 micras. Un punto realmente pequeño teniendo en cuenta que el diámetro de un cabello es de 80 micras.

El soporte empleado es un papel de algodón de carteo, gramaje y rugosidad idénticos al original.

La iconografía botánica de José Celestino Mutis (1732-1808) hace parte de varios proyectos científicos desarrollados por la Real Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada (1783-1816), a saber: La Flora de Bogotá, del propio Mutis; la Geografía de las plantas del virreinato de Santafé, de Francisco José de Caldas (1768-1816), y la Fauna Cundinamarquesa, de Jorge Tadeo Lozano (1771-1816). Mutis comenzó su obra en 1760; Caldas y Lozano, por su parte, lo hicieron a principios del siglo XIX.

Mutis introdujo en Nueva Granada la clasificación binomial de Linneo, considerada como el primer lenguaje universal para estudiar la naturaleza. Su Flora (herbarios, descripciones, dibujos) es un estudio pionero y describe minuciosamente plantas del centro de Colombia. La colección se conserva en el Real Jardín Botánico (Madrid) desde 1816 y cuenta con 5607 láminas.

Las láminas de la Expedición Botánica representan unas 2.696 especies y 26 variedades, cifras que equivalen aproximadamente al 6% de la flora colombiana, que equivale a un 10-20% de la del planeta. Los 17 000 pliegos del herbario asociados lo ubican entre los más grandes de su tiempo; 707 descripciones y 118 observaciones acreditan el valor científico de la colección.

Al contrario de los naturalistas viajeros que colectaban y regresaban a Europa, Mutis convirtió la zona de sus exploraciones en territorio de saberes y formó científicos y artistas para trabajar a su lado, con independencia casi total de Madrid.

Ignorada su propuesta de fundar en Madrid un gabinete de historia natural (1763, reiterada en 1764), Mutis determinó adelantar su Historia natural de América a título particular. Durante casi un cuarto de siglo coleccionó materiales que terminaron conformando el núcleo del gabinete de su Expedición. Paralela y paulatinamente descubrió durante aquellos años el genio criollo para estudiar y representar la naturaleza. El pintor santafereño Pablo Antonio García del Campo (1744-1814), primer criollo que aprendió de Mutis los principios del dibujo de las plantas, ejecutó su obra gráfica anterior a 1783.

La creación de la Expedición, del Taller de Pintura y de la Escuela de Dibujo, concomitantes en Santafé con la apertura de las primeras escuelas públicas y de las tertulias –Arcano Sublime de la Filantropía, Buen Gusto y Eutropélica– coincide con la emergencia de la primera generación de intelectuales criollos, el fenómeno más notable del período. 

Ya Botánico del Rey, Mutis empezó a iluminar sus láminas. Destinó una copia a la Biblioteca Pública de Santafé “como eterno testimonio de las liberalidades del Rey”. Todas las especies del virreinato, desde “la hierba más humilde” hasta el “árbol más majestuoso”, tendrían cabida en su Flora. Su estilo es inconfundible: vivacidad y gran consi stencia de colorido; planimetrías exuberantes de trazo robusto, ceñidas en composiciones de extraordinario dinamismo, claridad didáctica y minuciosidad descriptiva.

Los pintores de Mutis fueron neogranadinos (el peninsular Sebastián Méndez pintó 8 láminas). El Taller en que trabajaban estaba protegido con “vidrieras” y comían balanceadamente en mesa vestida con manteles almidonados, verdaderos lujos en la época. Aunque los salarios de estos “aristócratas” en el mundo de los artesanos no les permitían ahorrar, tampoco los disuadían de prestar sus servicios a Mutis. Practicaron la división del trabajo. Francisco Javier Matís (1774-1851), hábil miniaturista, se especializó en el diseño de despieces florales y de frutos, estratégicos en el sistema linneano fundado en el análisis de los órganos sexuales.

Las láminas, pintadas en su mayoría sobre papel grand-aigle de algodón y lino, presentan áreas al temple, áreas en acuarela y áreas en miniatura. Se pintaron a partir de modelos recién cortados procedentes de distintos pisos térmicos.

Aprovechando saberes etnobotánicos americanos, y minerales y vegetales locales, se logró estabilizar una gama cromática compuesta por al menos 13 fórmulas descritas sin duda en el manuscrito Experimentos prácticos para la miniatura. Nuevas composiciones de los colores para la imitación del reino vegetal inventado en la Real Expedición para su Flora (extraviado) de Salvador Rizo (1762-1816). Los azules y violáceos, por ejemplo, se obtuvieron del añil, del árnica, del espino pujón y de otras plantas neogranadinas; los verdes, de la chilca. Las tinturas se mezclaban, entre otros, con aceites, gomas, amoniaco, vinagres de Castilla destilados, agua regia y disolventes para ennoblecer los colores y asegurar los matices.

A principios del siglo XIX, Mutis decidió editar su obra en Santafé. La propia España metropolitana carecía de los recursos técnicos para publicarla con su tamaño y colorido originales. Sólo hasta 1952 España y Colombia confiaron a sus respectivos institutos de Cultura Hispánica la ejecución del plan editorial de la Flora de Mutis. En 1954 comenzó la publicación. A partir de 1982, el Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia y el Real Jardín Botánico de Madrid asumen la responsabilidad de la edición. Actualmente se han publicado 36 volúmenes.

En 1760 Mutis inauguró un proceso de autonomía científica en el virreinato. El rechazo a sus propuestas dinamizó sus investigaciones privadas. Su aproximación a la naturaleza y a los autóctonos le reveló el genio de esta tierra aislada. Su curiosidad científica asociada con su humanismo hizo el resto. La Expedición despertó en los criollos capacidades latentes, incitándolos a estudiar su territorio. Las láminas son el aspecto más impactante de este discurso. Los sueños culturales de los criollos se concretaron en las ciencias naturales, la geografía, la zoología y la antropología de Nueva Granada. No cabe duda de que la apropiación y el desarrollo del pensamiento científico ilustrado por parte de los criollos es uno de los fermentos de la Independencia colombiana.

Información Adicional
Premio Asociación Gremial de Impresores de Madrid
Categoría Premio Especial al Producto Gráfico
Fecha Original Siglo XIX
Publicación del Facsímil 9/1/2012
Número de Páginas 4
Volumen N/A
Encuadernacion 385*543
Encuadernacion Carpeta de lujo forrada en tela y estampada en oro.